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Declaración doctrinal

Creemos que la Biblia está formada por sesenta y seis libros del Antiguo y Nuevo Testamento, es la Palabra de Dios verbalmente inspirada, sin error en sus manuscritos originales, y siendo infalible constituye un tribunal  contra el cual no hay apelación.

Creemos en un Dios Trino, existente eternalmente en tres Personas -Padre, Hijo y Espíritu Santo-, coeternales en esencia, coidénticos en naturaleza, coiguales en poder y gloria, y con los mismos atributos y perfecciones.

Creemos lo siguiente acerca de la Persona y obra del Señor Jesucristo:

  1. Que Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, se hizo hombre sin dejar de ser Dios, habiendo sido concebido por el Espíritu Santo, y nacido de María virgen, con el  fin de revelar a Dios y redimir al hombre pecador.
  2. Que Jesucristo consumó nuestra redención por medio de su muerte en la cruz  como sacrificio representativo, vicario y substitucionario; y que nuestra  justificación está plenamente confirmada por su resurrección de entre los muertos literal y físicamente.    
  3. Que Jesucristo ascendió a los cielos, y está exaltado a la diestra de Dios donde,  como nuestro Sumo Pontífice, cumple el ministerio de Intercesor y Abogado.
  4. Que Jesucristo volverá otra vez a este mundo para establecer su reino sobre el trono de David.  Su venida será personal, inminente y premilenial.


Creemos lo siguiente concerniente a la Persona y obra del Espíritu Santo:

  1. Que el Espíritu Santo es una Persona que redarguye al mundo de pecado, de justicia y de juicio; y que Él es el Agente Supernatural en la regeneración.  Además creemos que hay un bautismo con el Espíritu y que es para introducirnos en el Cuerpo de Cristo, habitando y sellando a cada creyente hasta el día de la redención.  Pentecostés es un suceso histórico y no ha de repetirse; por lo tanto, no aceptamos la enseñanza de que hablar en lenguas necesariamente esté asociado con el recibimiento inicial del Espíritu Santo, o como evidencia de su plenitud.
  2. Que  el Espíritu Santo es un Maestro divino que guía a los creyentes a toda  Verdad; y que es privilegio y  responsabilidad de todo creyente ser lleno del   Espíritu Santo.

Creemos que el hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios, pero que con el pecado de Adán cayó toda la raza humana, heredando su naturaleza pecaminosa, y se volvió ajeno a Dios;  que el hombre es totalmente depravado, y que por sí mismo es completamente incapaz de remediar su condición.

Creemos que la salvación es el don de Dios otorgado al hombre por gracia, y  recibido por la fe personal en el Señor Jesucristo; que todos los que reciben a Cristo  son nacidos de nuevo por el Espíritu Santo, y por eso son hechos hijos de Dios. Creemos que todos los redimidos son guardados por el poder de Dios.  Y también creemos que la Palabra de Dios claramente prohíbe el uso de la libertad cristiana  como ocasión de dar licencia al pecado.

Creemos que Dios oye y contesta la oración de fe, de acuerdo con su voluntad, por los enfermos y afligidos, pero no aceptamos la enseñanza de que la sanación divina del cuerpo está en la expiación, para esta edad presente, en el mismo sentido que la salvación y el perdón están en la expiación de Cristo en la cruz.

Creemos que todos los creyentes deben vivir de tal manera que no traigan reproche sobre el Salvador y Señor; y que la separación de toda apostasía religiosa, todo placer mundano y toda práctica y asociaciones pecaminosas es mandato de Dios.

Creemos que "la Gran Comisión" del Señor Jesucristo de predicar el evangelio a toda criatura, en todo el mundo, incumbe hoy a cada creyente.

Creemos que Satanás es una persona,  que es el autor del pecado y la causa de la caída; que él es el enemigo abierto y declarado de Dios y del hombre, y que será eternamente castigado en el lago de fuego.

Creemos que las Escrituras enseñan que todos aquellos que por medio de la fe son justificados en el nombre del Señor Jesucristo, pasarán la eternidad en completo gozo en la presencia de Dios, y que aquellos que por impenitentes e incrédulos rehúsan aceptar la oferta misericordiosa de Dios, pasarán la eternidad en el castigo eterno.

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